(Gracias a Manuel Alberca por la información de este artículo)
Por más que Serge Doubrovsky ostente el título de padre oficial de la autoficción, es obvio que esta forma de escritura tiene unos precursores lejanos. A pesar de que la autobiografía como género diferenciado no adquiriera carta de naturaleza hasta la Ilustración, la relación entre lo ficticio y la inspiración autobiográfica es antigua y prolífica.
Si nos remontamos a la literatura renacentista, y sobre todo a la picaresca, es fácil advertir cómo la ficción ha servido de refugio a los impulsos por definir la identidad. Pero por supuesto, suele considerarse que la escritura autoficticia propiamente dicha sólo pudo nacer tras la revolución individualista que trajo el Romanticismo, y tras el ímpetu de transgresión genérica que aportó el Posmodernismo.
Por esto mismo, resulta sorprende descubrir que el escritor Stephen Reynolds (conocido sobre todo como autor de Poor Man’s House) publicó ya en 1906 un curioso artículo llamado “Autobiografiction” (disponible aquí).

En este breve artículo de nombre difícilmente pronunciable, Reynolds analiza el estado de las relaciones entre la ficción y lo autobiográfico señalando la reciente aparición de una nueva forma de escritura (la autobiograficción) que vendría a situarse a medio camino en la encrucijada de los géneros literarios. Su análisis de esta nueva forma de escritura (que considera menor a pesar de situar en él, curiosamente, las obras de Thoreau, De Quincey, Lamb y Rousseau) se centra en explicar sus diferencias con respecto a la novela autobiográfica convencional. Según su análisis, la autobiograficción es la ficcionalización de las experiencias personales de carácter negativo y desesperado en busca de un bálsamo psicológico.
Then autobiografiction is a record of real spiritual experiences strung on a credible but more or less fictitious autobiographical narrative. And it reads very like, is closely related to, an essay. Lamb’s Dream Children is a beautiful short example. The longing for a wife and children was one of his spiritual experiences. To express it he records a fictitious fireside gathering of the wife and children he never had. As Ainger remarks: “The emotion in this essay is absolutely genuine; the blending of fact with fiction in the details is curiously arbitrary.” In other words, it is a piece of autobiografiction.
El profesor Max Saunders trajo a colación este curioso precedente de la autoficción contemporánea en un artículo del Times Literary Supplement (octubre, 3, 2008) cuya máxima virtud radica en no tratar el trabajo de Reynolds como un mero experimento aislado sino como un síntoma explícito del interés que se despertaría poco después en la literatura moderna por lo autobiográfico, lo psicológico y las experiencias espirituales (Proust, Joyce, Stein, Woolf…). Para Saunders, el artículo de Reynolds revela cómo el afán por ahondar en las experiencias vitales fue tendiendo, desde principios del siglo XX, hacia la expresión ficticia. La posmodernidad, por tanto, sólo habría culminado esta fusión entre lo ficticio y lo autobiográfico gracias a su descarada voluntad por transgredir los géneros literarios.
Si quiero he querido hablar aquí de la obra de Reynolds no es, desde luego, para enmendar la plana a Doubrovsky ni para negar su bien merecida paternidad del término “autoficción”. Se trata sólo de poner de relieve la fluctuación y lento desarrollo de las tendencias culturales, que nunca son tan novedosas como nos empeñamos en imaginar. Por más que la Posmodernidad sea un movimiento único, es absurdo negar que su semilla ya germinaba en el trabajo de los escritores de principios del siglo XX; por eso, a la lista aportada por Reynolds, cabe aportar, en el terreno español de figuras que promovieron una preocupación notable por plasmar su identidad literaria, los nombres de Unamuno, Gómez de la Serna, Azorín o Pérez de Ayala. Sin tener en cuenta su influencia, resultará difícil comprender el alcance la autoficción actual.
Un último apunte para los interesados en la autobiograficción: Max Saunders profundiza en esta gestación de la autobiografía ficticia moderna en una voluminosa obra reciente: Self-Impressión. Life-Writing, Autobiografiction, and the Forms of Modern Literature.



