Archive for January, 2010

Trapiello: diarioficción

January 28th, 2010

Miguel García Posada en el cultural del ABC del 9 de enero comentaba a cerca de la última publicación de Andrés Trapiello (que lleva el sugestivo nombre de Troppo Vero):

En el siglo XX, y al frente de los formalistas, el gran crítico Boris Tomachevski recusó esta concepción esencialista de los géneros, que no consideraba la evolución literaria y hacía abstracción de los sistemas que en cada época constituyen los géneros. Cada momento tenía sus propios géneros, y juzgarlos desde fuera o desde parámetros clasicistas era condenarse a no entenderlos. No se puede juzgar una obra desde un punto de vista abstracto. Decir que “Salón de pasos perdidos” es una novela es solo decir parte de la verdad. No se puede meter en el mismo saco la novela proustiana y la que arranca de Dostoievski. Para éste, los personajes son criaturas blancas, sin rostro definido, y los argumentos resultan fundamentales, mientras que en Proust las tramas son proyecciones del alma de los personajes.

Aunque la reseña en general peca de frivolizar la  distinción evidente entre realidad y ficción, acierta plenamente a la hora de señalar la volubilidad de los géneros literarios acorde a la evolución de los tiempos y a la variabilidad de las culturas. Desde luego, esta teoría cuenta ya con unos años, pues Jean-Marie Schaeffer ya expuso con notable acierto que los géneros literarios no tienen ninguna característica intrínseca o esencial, sino que son sólo etiquetas bajo las que incluir textos más o menos parecidos y que pueden variar bastante a lo largo del tiempo. Es decir, que no hay nada que sea “novela” o “diario” per se, sino sólo un montón de textos a los que podemos llamar de una manera u otra. De este modo, son los lectores quienes, a lo largo de la historia, deciden que un relato mitológico ya no pertenece al género de la “Historia” sino al de la “poesía”, por ejemplo. O deciden que un diario empieza a parecerse más a la novela que a cualquier otra cosa.

Trapiello

Trapiello

personajes «reales», como si la rea-
tas era condenarse a no entender-
lidad fuera algo tan perfectamente
los. No se puede juzgar una obra
TROPPO VERO
definido y fueran claros los límites
desde un punto de vista abstracto.
ANDRES TRAPIELLO
entre ella y la invención. Lo que con-
Decir que Salón de pasos perdidos
PRE-TEXTOS. VALENCIA, 2009
vierte a Salón en una verdadera no-
es una novela es solo decir parte de
796 PáGINAS, 35 EUROS
vela es la palpitación de la vida, su
la verdad. No se puede meter en el
Sin intentarlo siquiera, hemos
ilimitada apertura a lo existente. La
mismo saco la novela proustiana y
procedido a una rectificación del
tesis croceana del unitarismo antro-
la que arranca de Dostoievski. Para
tema de la adscripción genérica de
miguel garcía-posada
Ve la luz el volumen dieciséis de Sa-                                                                                                pológico hace inútil toda tentativa
éste, los personajes son criaturas
«la novela de Trapiello». El autor la
lón de pasos perdidos, la ambiciosa                                                                                                  de Historia literaria. Pero, ustedes
blancas, sin rostro definido, y los ar-
resuelve desde el comienzo, al ca-
novela en la que Andrés Trapiello                                                                                                    lo verán, los aristotélicos y crocea-
gumentos resultan fundamentales,
lificar valientemente su obra como
mEmORIA VIVA.
(Manzaneda de Torío, León, 1953)                                                                                                     nos ganarán sin duda también esta
mientras que en Proust las tramas
novela y, aún más, al calificarla al
SU INFANCIA
lleva trabajando desde 1987. Vemos                                                                                                   batalla.
son proyecciones del alma de los
modo anglosajón de una novela
EN LEóN y SUS
a Trapiello incurso de nuevo en el                                                           personajes.
en marcha (work in progress). El
PASEOS, HOy,
arduo problema de la contracultu-                                                               Salón de pasos perdidos es una
problema, o el seudoproblema, lo
POR EL RASTRO
ra española; a veces estamos de                                                              novela verdadera, que pretende
plantearon ya los teóricos neoaris-
MADRILEñO
acuerdo con él, como sucede con su                                                           aprehender la palpitante realidad de
totélicos del siglo XVI, al rechazar
(ARRIBA) NUTREN
tratamiento de la «cuestión Cela»,                                                           la vida, para lo que no se cierra en
de sus esquemas cuanto no enca-
LAS PáGINAS DE
o entramos en franca discordancia,                                                           el inventario de personajes ni en la
jara en los moldes de la preceptiva
ANDRéS TRAPIELLO
que es a lo que nos lleva su análisis                                                        identidad de éstos. De ahí el recur-
clasicista. En su nombre se acusó al
del fenómeno de la poesía de Hie-                                                            so al diario, que no tapona ningún
mismo Góngora de haber cambia-
rro. En ambos casos, y en otros que                                                          sector a la realidad, sino que lo am-
do los modos (lírica y épica) y se
podrían aducirse, persiste el mismo                                                          plifica y ensancha. Es una objeción
descalificó a una buena parte de la
tratamiento estilístico: una finísima                                                        trivial afirmar que Salón se nutre de
creación coetánea. ¿Cómo codificar
ironía que diluye los perfiles más                     la Comedia española? ¿Qué hacer
agrios de la realidad, pero sin des-                   con El Quijote?
figurarla nunca.

Americana

January 12th, 2010

En mi peliculita casera, en eso que estoy haciendo ahora, yo no he reducido el valor del lenguaje en absoluto. De hecho, lo he reforzado. Lo que he reducido es el movimiento, o esa clase de movimiento que nos cuenta una historia o crea una armonía. Quiero que el lenguaje evolucione desde formas estáticas. La película es una suerte de subespecie del underground. Lo que estoy rodando ahora no es más que un pequeño segmento de algo que terminará por incluir temas más generales: funerales, atascos de tráfico, muebles, sucesos reales, mujeres, puertas, ventanas. Autoficción. Actores, gente encarnándose a sí misma, versos de poesía. (Don DeLillo, Americana, Circe, Barcelona, 1999, p. 311.)

De Americana, una de las obras más conocidas del controvertido DeLillo, se ha destacado su turbulento retrato de la sociedad americana, de la Guerra de Vietnam y  de los pioneros empresariales que fundaron el sueño americano. Pero tal vez no se ha hecho hincapié en uno de los aspectos más admirables de la novela: que, sin ser en absoluto una autoficción, narra con detalle el proceso que lleva a un hombre perdido a recrear su pasado de forma autoficticia. David Bell, el americano errante, emprende un viaje hacia el lejano Oeste, y hacia dentro de su propia conciencia, que le llevará a obsesionarse por grabar una película donde una serie de actores encarnarán versiones cada vez más alteradas de sus familiares y de sí mismo.

Don Delillo por Joyce Ravid

Don DeLillo por Joyce Ravid

Según David Bell, la auténtica obra no está en los escenarios, sino que somos nosotros mismos. Por eso este melancólico personaje no hace películas al uso, sino que sencillamente graba entrevistas o monólogos a modo de documental. Eso hasta que comprende que, para recrear su propio pasado (a sus padres, a sus amantes y su fracasada vida sentimental), necesita recurrir a la ficcionalización del recuerdo.

Ahora estaba comenzando a complicarme: no me limitaba a rebuscar en el pasado y a cambiarle ligeramente el color, sino que entremezclaba los distintos pasados para finalmente obtener la película de una película, al menos en parte. Terriblemente complicado. Pero los actores no hicieron preguntas. (Ibid, p. 325.)

Americana es, en este sentido tal vez poco evidente, una lección magistral sobre qué es la autoficción y cuáles son los oscuros motivos que radican tras ella.

Charla: Literatura y política en la novela de no ficción iberoamericana

January 9th, 2010

Si tomamos en cuenta que Truman Capote se aseguró de no insinuar su figura de narrador en ninguna página de A sangre fría, para así aumentar la imperiosa sensación de crónica objetiva que domina su libro, resulta curioso que esta inmensa obra constituya finalmente uno de los referentes fundamentales para el nacimiento de la autoficción. Esta crónica periodística novelada es, en efecto, pionera a la hora de introducir el concepto de “novela de no ficción” que tan determinante ha sido para los textos autoficticios. Aunque la novela de Capote parte de la crónica en vez de la autobiografía, su obra comparte con la autoficción el espíritu de llevar un género considerado tradicionalmente como poco literario al corazón de lo artístico.

Partiendo de este homenaje a la faction de Capote, los autores Javier Cercas, Miguel Barroso y Santiago Roncagliolo charlarán sobre la novela de no ficción como un género en auge.En la Casa de América de Madrid el 13 de enero.

2011: Conferencia

January 5th, 2010

IMPORTANTE: Información actualizada a 25 de abril de 2010: el coloquio ha cambiado sus fechas, de modo que será en 2012 cuando podremos disfrutar de las intervenciones en Cerisy.

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Dos de los más famosos expertos franceses en el fenómeno de la autoficción, Isabelle Grell y Arnaud Genon, tienen ahora mismo entre manos un ambicioso proyecto: la organización del coloquio “Culture(s) et autofiction(s)” en la prestigiosa Cerisy.

Para asistir al evento o leer las actas, habrá que esperar hasta el 2011, pero los organizadores ya admiten propuestas de participación.

Abadía de Cerisy

Abadía de Cerisy

El coloquio tiene como propósito demostrar que la autoficción no es sólo un fenómeno europeo (sobre todo francés), sino que la tendencia a la ficcionalización biográfica está presente en la literatura contemporánea de muchas culturas. (Y también en otros artes como la fotografía o el cómic, o si no, véase el post anterior en este mismo blog.)

Además del repaso a la literatura personal que permitirá el congreso, una de las conclusiones que se anuncia más interesante será hasta qué punto influyen las coordenadas socioculturales en la expresión del individualismo. Pues bien sabido es, como ha comentado Philippe Lejeune en alguna ocasión, que la tradición autobiográfica siempre se ha mostrado más arraigada en países de cultura judeocristiana (por el examen continuo que impone la confesión de los pecados), y dentro de éstos, los de mayor tradición protestante (pues la confesión se realiza de forma personal y exige un autoconcepto fuerte), como Inglaterra. ¿Sucederá lo mismo en el caso de la autoficción?

Tal vez fuera un buen punto de partida éste para interrogarse por las características distintivas, si las hay, de la autoficción española e interrogarse por qué el género ha calado con tanto éxito en unas letras donde la tradición autobiográfica siempre ha brillado por su escasez. En este sentido, resulta pertinente mencionar que Gerard Genette (1991) consideró la autoficción como un remedo de autobiografía vergonzante, es decir, una recurso del autor para dulcificar las confesiones  escandalosas con una pizca de ficción y esquivar así  responsabilidades. ¿El éxito de la autoficción española se deberá entonces a que su fórmula combina el relato personal con la falta de responsabilidad autorial? ¿Diríamos entonces que la autoficción española no sólo no muestra sino que oculta más que nunca al escritor?

La discusión, en Cerisy 2011.

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