Cuando Kirmen Uribe se convirtió en premio Nacional de Narrativa en octubre pasado, él mismo buscó hermanar su obra con la Sebald y Vila-Matas, en cuanto que comparte su mismo interés por mezclar géneros y usarse a sí mismo como materia de ficción:
En la novela hay pasajes autobiográficos, cosas que me han pasado a mí realmente. Y también una crítica al memorialismo y a la imagen del autor. Sebald decía que ya se aburría con esos autores que se quedaban fuera de la novela y que construían marionetas. Él planteaba que el autor entrara como personaje y yo lo hago, pero ese Kirmen Uribe no soy yo, es otro Kirmen Uribe. En toda autobiografía hay ficción. La de Rousseau está llena de errores, él modificaba su vida para dar una imagen. ¿Cómo recuerda su vida una persona? ¿Qué imagen tenemos de nosotros mismos, cómo nos vemos y cómo nos ven los otros? Aparezco en las páginas pero no todo lo que cuento es verdad. Puede ser pero no es una verdad absoluta.
Bilbao-Nueva York-Bilbao aparecerá (se supone) en castellano hacia el mes de marzo. Entonces se podrá comprobar cómo ha aplicado Uribe la receta de la autoficción a su relato. Por ahora, nos contentamos con esta deliciosa entrevista.